La verdad del exilio

Ética, criminalización y lucha por la justicia en Guatemala

"Nos verán volver"

El exilio no fue una elección.
La lucha por Guatemala tampoco.

Qué es el exilio

Hablar del exilio en Guatemala es hablar de una historia de persecución contra quienes decidieron defender la justicia, los derechos humanos y la democracia.

En los últimos años, personas operadoras de justicia, periodistas, defensoras de derechos humanos, autoridades indígenas y activistas fueron
criminalizadas, amenazadas o perseguidas hasta verse obligadas a abandonar el país.

El exilio comienza en el momento en que quedarse deja de ser seguro. A partir de ahí, la vida cambia por completo. Se deja atrás el hogar, la familia, la comunidad y el trabajo para empezar de nuevo en un lugar desconocido. 

"Una forma de estar sin estar".

El exilio obliga a vivir entre dos lugares: el país que se dejó atrás y aquel donde se intenta comenzar de nuevo. Es una experiencia marcada por la incertidumbre y por la necesidad de reconstruir el presente mientras el futuro permanece abierto.

Patrones de persecución

Los casos documentados muestran que la criminalización fue una estrategia sistemática para debilitar la independencia judicial, limitar el ejercicio de derechos y silenciar voces críticas en Guatemala.

Mecanismos recurrentes

Denuncias sin sustento, judicialización acelerada, prisión preventiva y acciones coordinadas entre distintos actores.

Sectores perseguidos

Operadoras y operadores de justicia, periodistas, personas defensoras de derechos humanos, autoridades indígenas, integrantes del Movimiento Semilla y comunidad universitaria de la USAC.

Consecuencias profundas

El exilio afectó tanto a las personas como a las instituciones y a la sociedad, debilitando investigaciones, capacidades estatales y la confianza pública.

Resistencia

Pese a la persecución, las personas entrevistadas mantuvieron su compromiso con la justicia y los derechos humanos.

Violencia de género

Las mujeres enfrentaron ataques diferenciados marcados por la misoginia y la violencia de género.

Más de 100 personas

Un mismo patrón

93%

De los casos documentados en el informe ocurrieron entre 2018 y 2026 durante la gestión de la Fiscal General Consuelo Porras

4 de 10

personas entrevistadas formaban parte del Ministerio Público, el Organismo Judicial o la CICIG

23%

de las personas entrevistadas son periodistas y defensoras de derechos humanos, quienes fueron objeto de persecución y criminalización.


19%

de las personas entrevistadas son adultos mayores, un grupo especialmente vulnerable frente al desarraigo y la reconstrucción de la vida en otro país.

55%

de las personas entrevistadas tienen entre 36 y 55 años.

Las familias también fueron desplazadas. No solo salieron quienes eran perseguidos. Hijas, hijos, parejas y otros familiares también tuvieron que abandonar el país

17

personas entrevistadas cuentan con medidas cautelares otorgadas por la CIDH o con medidas provisionales de la Corte Interamericana.