Justicia e impunidad
En esta primera parte se abordan los antecedentes al exilio reciente, al que se refiere este informe, teniendo en cuenta el análisis de la experiencia, de la búsqueda de la justicia, desde la época tras la firma de los Acuerdos de Paz y la lucha, inicialmente de las víctimas y sobrevivientes, para buscar justicia por las atrocidades cometidas contra la población civil. Se analizan los avances que se dieron en el país, tanto en los casos del conflicto armado interno como en los casos atribuidos a los cuerpos clandestinos, violencia organizada, narcotráfico y corrupción. Se reconocen los cambios institucionales, el compromiso de numerosas víctimas, periodistas, operadores de justicia que, en un contexto de impunidad histórica, fueron abriendo el camino de la esperanza, con investigaciones sólidas, la atención a las víctimas y el desmantelamiento de redes de violencia y corrupción en el país.
Más adelante, se abordan los mecanismos de impunidad que han tratado de llevar a cabo una desestructuración de las instituciones de justicia y de esos logros anteriores. La impunidad ha sido parte de los problemas estructurales de la justicia en Guatemala, con la cooptación de instituciones del Estado y la implantación de la corrupción y amenazas, como parte del bloqueo de las aspiraciones para la justicia.
Por último, en un tercer capítulo se abordan los impactos que esta impunidad ha tenido en la justicia y en la sociedad. Para revertir los mecanismos de impunidad, se necesita también enfrentar sus consecuencias en las instituciones y la sociedad.
Criminalización, ciberacoso y detenciones arbitrarias
Esta segunda parte del informe aborda los mecanismos de criminalización, como la apertura de procesos penales e investigaciones contra personas defensoras de derechos humanos, operadoras de justicia, periodistas o liderazgos de pueblos originarios, entre otras, como parte de la impunidad que ha sido analizada anteriormente.Una criminalización a través de amenazas, la apertura de procesos judiciales basados en denuncias espurias, ataques y estigmatización. Se abordan las características de esos procesos y denuncias, mostrando la inconsistencia y perversidad de dichas estrategias.
Posteriormente, se analiza esta criminalización en el ámbito social a través de ciberacoso, amenazas en redes sociales, ataques personales, calumnias y formas de violencia digital que han tenido un enorme impacto en las víctimas y se han dado con total impunidad para sus autores.
Por último, se recoge la experiencia de las personas que sufrieron detenciones arbitrarias, tratos crueles inhumanos y degradantes, así como las afectaciones producidas por el maltrato, la falta de garantías y las condiciones de aislamiento o peligro que sufrieron.
La criminalización penal sin garantías, el ciberacoso y violencia digital, y las detenciones arbitrarias, han sido parte del ataque a estas personas, para obligarlas a dejar su trabajo, expulsarlas del país o neutralizarlas, así como tratar de obligarlas a aceptar las acusaciones que se les imputaban e imponer una versión de la historia que consolide la impunidad. El impacto de esta criminalización perdura hasta hoy en día.
La experiencia del exilio
Esta tercera parte del informe recoge la experiencia del exilio, objetivo central de la investigación. Desde los antecedentes del exilio de las últimas décadas, hasta las condiciones y riesgos en que se dieron esas salidas. Para quien no lo ha vivido, esa historia parece lejana e invisible.
Se abordan tanto los impactos psicológicos y en general en la salud, como las consecuencias e impactos económicos, en el trabajo, las pérdidas de vivienda, propiedades o medios de vida, así como las rupturas y separaciones familiares, el impacto del desarraigo y los esfuerzos por mantener los vínculos con el país y las formas de ayuda. Familiares de los que no pudieron despedirse, los duelos traumáticos a la distancia. La adaptación al exilio, a vivir entre el aquí y el allá, lleva no solo dificultades en el trabajo, el idioma, las condiciones para quedarse en el país o tratar de reorganizar sus vidas en un contexto de precariedad e incertidumbre, también a evaluar las posibilidades de retorno.
Por último, se describen las vivencias y experiencias de resistencia de las personas exiliadas. Entender estos significados y los aprendizajes que se muestran en la voz de sus protagonistas, dejarse tocar por estas experiencias, es un llamado de este informe para el Estado, la sociedad en Guatemala y los países de acogida.
Las personas exiliadas se han movilizado para poder tener apoyos o defender sus derechos. Han tratado de organizarse, también de superar diferencias y buscar nuevas alternativas, con experiencias de encuentro que han ido forjándose con algunos proyectos y espacios colectivos, reuniones o demandas colectivas al Estado, para un reconocimiento del exilio y una descriminalización efectiva.
Hallazgos y recomendaciones
Las historias reunidas en este informe también miran hacia el futuro. Las personas criminalizadas y exiliadas plantean demandas orientadas al reconocimiento de lo ocurrido, la descriminalización, la reparación y la construcción de garantías de no repetición.
Son propuestas que buscan restituir derechos y contribuir a una Guatemala donde defender la justicia nunca más sea motivo de persecución.